martes, 2 de abril de 2013

Caminando bajo la lluvia

Era un día muy particular, y así lo había sentido durante toda la tarde. No sabía que pasaba, o que iba a pasar aparentaba ser uno de esos tranquilos, aburridos y rutinarios días. Pero yo sabía que no lo era, soy muy perceptiva con estas cosas.  No le di mucha importancia, trate de ignorar el hecho. Quería darle tiempo al tiempo. Sin embargo el sentimiento de ansiedad no se borraba, sabía perfectamente que no podía quedarme en mi casa, no sabía a donde ir, no tenía ningún compromiso en particular y la verdad es que en realidad solo tenía ganas de acostarme a dormir. Pero algo me impulso a salir de mi casa, una fuerza por llamarlo de alguna manera. Y seguí mis instintos...
Comencé a caminar sin un rumbo fijo sin saber donde ir, hasta toparme con mi objetivo sin saberlo. Me fui esquivando charcos bajo la lluvia y pensando en el error que había cometido. Entendí que le había dado la razón a las sabias palabras que me dijo un amigo cuando le pedí un consejo. Había actuado de la forma más infantil posible, creyendo que no podía cometer ese error, lo hice. ¡Qué estúpida era! ahora lo entendía.
¿Como podía ser posible? estaba tan enojada que no sabía si tenía ganas de pegarme una cachetada, llorar y gritar a todo el que quisiera escuchar lo tonta que era, o salir corriendo hacía el infinito, hasta no tener fuerzas para nada. Pero era demasiado cobarde como para hacer cualquiera de esas cosas y en lugar de eso me senté en una pequeña plaza que encontré y me puse a llorar silenciosamente, no quería que nadie lo notara, algo bastante fácil de lograr cuando eres insignificante hasta para los desconocidos, la noche te ayuda y las gotitas de lluvia cubren tus rostro intercalándose con las lagrimas.
Pensé una y otra vez en los hechos ocurridos y todo era tan doloroso, él me quería pero aunque lo esperaba sabía que no llegaría. Sus palabras habían sido dirigidas para mí y nadie más que yo las comprendía tan claramente, había sido una despedida que ninguno de los dos quería, pero yo había logrado sin querer. ¿Cómo podría vivir sabiendo que era la culpable de mi propia desgracia? Las canciones que sonaban en mi celular me daban cachetada, tras cachetada sin descanso.
"Es el dolor, o el olvido y este vació soy yo", "Y en realidad hay cosas que no quiero olvidar, como tus ojos de soledad la tarde en que lo hice llorar". No entendía como esas canciones me describían mejor que mis propias palabras.
Cuando mis ojos ya estaban secos de lagrimas decidí que era momento de volver a mi casa, y así seguí mi camino bajo la lluvia con una conclusión. Lo que me pasaba me lo estaba mereciendo en ese instante, lo tendría que aceptar y vivir con ello, lo que no significaba que lo podría superar.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Muerte en el Nilo


Había gente joven para todos los gustos: miradas vacías, aburrimiento e incluso alguna expresión realmente penosa. Qué absurdo es eso de la juventud como época de felicidad. ¡La juventud es un época de gran vulnerabilidad!

Muerte en el Nilo- Agatha Christie

miércoles, 2 de enero de 2013

Cuando callas...

Guardar silencio puede ser una muestra de sabiduría y prudencia, pero también un signo de temor y complicidad.

Cuando callas, también hablas de ti  mismo.

Cuando callas un secreto, conozco tu fidelidad de amigo.

Cuando callas tu propio dolor, conozco tu fortaleza.

Cuando callas ante el dolor ajeno, conozco tu impotencia y tu respeto.

Cuando callas ante la injusticia, conozco tu miedo y tu complicidad.

Cuando callas ante lo imposible, conozco tu madurez y dominio.

Cuando callas ante la estupidez ajena, conozco tu sabiduría.

Cuando callas antes los fuertes y poderosos, conozco tu temor y cobardía.

Cuando callas ante lo que ignoras, conozco tu prudencia.

Cuando callas tus propias metas, conozco tu humildad y grandeza.

El silencio es el tiempo donde el sabio medita, siembra para ser tu mismo.








jueves, 20 de diciembre de 2012

Fin del mundo, o de las personas?

¿ Se terminará el mundo finalmente en este 2012 ? Sinceramente no lo creo.  Yo no creo que vaya a terminarse el mundo, más bien soy de la opinión (no se si alguien compartirá este pensamiento) que el mundo va a terminar con nosotros. ¿Cuantos errores podemos cometer y pagar? ¿Qué precio tenemos que pagar por existir? ¿Cuanto dolor es capaz de soportar una persona? Porque todos y todo tenemos y tiene un limite. Pienso que no falta mucho para que el mio llegue. Tanto dolor desolación soledad a mi alrededor, tantas cosas malas que rodean a las personas que están a mi lado, a personas que quiero no se aguanta. ¡Que mal habré provocado para merecer tanto!
Dicen que Dios apreta pero no ahorca, que la esperanza es lo último que se pierde y que siempre hay algún motivo para seguir adelante. Hoy no creo en nada de eso hace tiempo que mi esperanza murió, el 22 de octubre para ser más clara entendí que Dios no existía porque de haber existido el no hubiese permitido que la persona que más amo haya sufrido tanto, no se la hubiera llevado, ella no quería...
Quedo tal dolor y vació en mi pecho y en mi corazón que ya no creo que nada me haga feliz nunca existió en mi vocabulario esa palabra, definitivamente no es para mi este mundo. No puede ser fuerte (nunca lo fui) y mirar para adelante porque allí no veo nada, no hay objetivo por cumplir, ni metes que alcanzar  Cada mañana me levanto y veo que nuevo sufrimiento me depara el destino.

lunes, 8 de octubre de 2012

Acá estoy nuevamente viendo lo patética que es mi vida, y cada día se vuelve peor. Miró mi pasado y mi presente se refleja en el. Estos son los días más difíciles  el tiempo pasa claro que sí. Y cada día me espera con una nueva puñalada. No es que no lo intente porque juro que lo he intentado pero vuelvo a caer. Necesito un abrazo, ese abrazo que solo mi angustia y me hizo sentir protegida en tus brazos sintiendo que todo tiene solución. Pero lo único que me queda en este instante es perderme en mi propio mi mundo y lograr olvidar el tiempo y el espacio... ¿Podré lograrlo nuevamente?

domingo, 2 de septiembre de 2012

... ♥

La mirada es lo primero que me llama la atención de una persona. Y tu mirada, sin duda fue la que me conquisto. Tan dulce y sincera, tan profunda y generosa, tan cautivadora que al perderme en ella  enloquece mi corazón. Tu nombre permanece todo el día en mi boca, es como si viviera allí, por más que trate de no nombrarte se me escapa. No hago otra cosa que hablar de ti. Tu imagen habita en mis pensamientos, en mi mente. Estás presente ahí como si nada, tan natural, con esa deliciosa mirada y tentadora sonrisa, volviéndome más torpe por no poder concentrarme en nada,  ocupando todo el espacio allí libre, enamorándome a cada instante, ayudándome a distraerme de mis problemas y acompañándome para que no me sienta tan sola. ¿Cómo lo haces?
Tu voz es mi paz, verte junto a mí pasando el tiempo, hablando de cosas insignificantes, es lo que hace que mis días tengan algo que valga la pena, algo muy importante para mí, si supieras cuanto!
Podría decir tantas cosas más, tu me inspiras para que escriba sin dolor, desde la alegría, con palabras y no puñaladas con mis ojos llenos de lagrimas y una angustia en el pecho, eso no existe en este momento. ¿Cómo lo logras?