Porque para quererte no necesito tenerte.
Te quiero libre, conmigo o sin mí.
Te ofrezco mis brazos para estar juntos
o te doy mis alas para dejarte volar.
Tú decides.
domingo, 29 de septiembre de 2013
viernes, 20 de septiembre de 2013
Vacío Interior
Las ideas solían rondar por mi mente con total libertad a lo largo de todo el día. En momentos inoportunos, cuando necesitaba poner toda mi atención en lo que hacía, cuando simplemente mantenía una conversación cotidiana, hasta cuando caminaba por la calle escuchando música o me acostaba sin sueño las palabras brotaban con naturalidad. Era como encontrarse sumida la mayor parte del tiempo en un gran aturdimiento.
La gente podía pensar que era despistada, y me alegraba que me llamen extrovertida. Pero la realidad es que por dentro me sentía infeliz, había vacíos que nada podía llenar.
No sabía si alguien lo notará o quizás me pudiera llegar a comprender, prefería no intentarlo. Temía que sonora ridículo al decirlo en voz alta. Tal vez alguien día me animara a seguir mi instintos y pudiera llenar mi agujero interior.
La gente podía pensar que era despistada, y me alegraba que me llamen extrovertida. Pero la realidad es que por dentro me sentía infeliz, había vacíos que nada podía llenar.
No sabía si alguien lo notará o quizás me pudiera llegar a comprender, prefería no intentarlo. Temía que sonora ridículo al decirlo en voz alta. Tal vez alguien día me animara a seguir mi instintos y pudiera llenar mi agujero interior.
martes, 10 de septiembre de 2013
Mejor
Las cosas no salieron como lo esperaba, se complicaron pero al cabo fue mejor.
Mejor, que no esperar nada es mejor, hacerle frente y dar lo mejor.
La suerte esta hechada, nunca es buena o mala, no ligar nada fue una mano a mi favor.
Mejor, que no esperar nada, hacerle frente y dar lo mejor.
Porque no quise mentir, en el momento del final, y nos miramos a los ojos sin ocultar,
lo que no quisiste ver, lo que preferí callar.
Porque no quise mentir, y para que si la verdad, ya me tenía encerrado
y no pude estar, es mejor la libertad, es mejor dejarte ir.
El miedo a tu miedo que imaginaba.
Las puertas siempre abiertas de tu habitación.
Mejor, quedarse con nada fue mejor. Cambiar la mente y dar lo mejor.
Las cosas no salieron como lo esperaba, se complicaron pero al cabo fue mejor.
Mejor, que no esperar nada es mejor, hacerle frente y dar lo mejor.
Porque no quise mentir, en el momento del final, y nos miramos a los ojos sin ocultar,
lo que no quisiste ver, lo que preferí callar.
Porque no quise mentir, y para que si la verdad, ya me tenía encerrado
y no pude estar, es mejor la libertad, es mejor dejarte ir mi amor...
Mejor, que no esperar nada es mejor, hacerle frente y dar lo mejor.
La suerte esta hechada, nunca es buena o mala, no ligar nada fue una mano a mi favor.
Mejor, que no esperar nada, hacerle frente y dar lo mejor.
Porque no quise mentir, en el momento del final, y nos miramos a los ojos sin ocultar,
lo que no quisiste ver, lo que preferí callar.
Porque no quise mentir, y para que si la verdad, ya me tenía encerrado
y no pude estar, es mejor la libertad, es mejor dejarte ir.
El miedo a tu miedo que imaginaba.
Las puertas siempre abiertas de tu habitación.
Mejor, quedarse con nada fue mejor. Cambiar la mente y dar lo mejor.
Las cosas no salieron como lo esperaba, se complicaron pero al cabo fue mejor.
Mejor, que no esperar nada es mejor, hacerle frente y dar lo mejor.
Porque no quise mentir, en el momento del final, y nos miramos a los ojos sin ocultar,
lo que no quisiste ver, lo que preferí callar.
Porque no quise mentir, y para que si la verdad, ya me tenía encerrado
y no pude estar, es mejor la libertad, es mejor dejarte ir mi amor...
viernes, 9 de agosto de 2013
Esquizofrenia
No solía determe a hacer un balance de mi vida, el tiempo transcurría más rápido de lo normal y eso en cierta forma me asustaba. Probablemente era el motivo por el cual no pensaba demasiado. Era como si me encontrará en piloto automático, y estaba bien: cumplía con mis obligaciones, disfrutaba mi tiempo libre, y en ocasiones me sentía bastante contenta, casi feliz. Aun cuando sabia con exactitud de que mi nivel de exigencia era bastante elevado con respecto a la felicidad me sorprendía estar por momentos tan cerca de lograrlo.
Sin embargo, no podía culpar a la realidad por hacerme bajar a la tierra de vez en cuando, en días como hoy, por ejemplo. Cuando los sueños me atormentaban, y la verdad es que no podía actuar de ninguna forma para quitarlos de mi mente, intentaba engañarme restandole la mayor importancia posible.Y era frustrante encontrarme hablando de ello, rompiendo mi promesa de nombrar aquello que no estaba
permitido.
permitido.
La mayor parte del tiempo dirigía mis pensamientos hacía temas insignificantes comparado con otras cosas, pero no menos preocupantes por otro lado. Era estúpido tratar de recordar si había caminado por una calle, ya que si iba en la siguiente cuadra, es lógico pensar que había caminado por la interior, pero de todas forma me empeñaba en recordarlo sin resultados positivos. El hecho en sí no era lo que me desvelaba, lo que en realidad trataba de descifrar era como funcionaba mi mente, cual era el punto clave para olvidar cosas, y cual para recordarlas. Y esa filosofía solía llevarme varias horas de mi vida sin encontrar respuestas acertadas, ni teorías que se acercaran si quiera.
Las teorías debían ser comprobadas de tal forma que si funcionaban en un caso, funcionarían en todos los demás, como había aprendido en la universidad. De lo contrario no se podía establecer ninguna regla, y eso me molestaba. Debería existir alguna forma de verificarlas y establecer una ley general. Pero quizás no era buena en eso, ya que mis teorías en general se verificaban solo para algunos casos. Y eso significaba que tanto la mayoría que difería en mi opinión, tenían tanta razón como yo, debido a que mis teorías no podían ser comprobadas para todos los casos por culpa de tantos factores que variaban según el caso.
Quizás algún día pudiera comprobar alguna de todas las teorias que rondaban por mi mente, o quizás si hablaba de ello en voz alta me internaran por esquizofrenia.
domingo, 14 de julio de 2013
Punto final
Era algo que indudablemente tenía que hacer. No sabía con exactitud si importaba el hecho de que lo hiciera hoy, mañana, o pasado. La verdad es que estaba todo listo: sus, fotos, sus recuerdo, sus palabras y consejos, y también probablemente mis ideas acerca de que era con exactitud lo que debía hacer. La situación se volvía cada vez más ridícula, me molestaba cada minuto que dedicaba a recordar ese pequeño lapso de mi vida.
En ocasiones analizaba cada paso dado y entendía que en el final nunca había sido yo misma, simplemente me limite a seguir el papel que me tocó, actuando exactamente como él deseaba. Le persona que yo conocía no fue la que vi aquel domingo, aquella última semana. Era simplemente el director de la pequeña historia, cada palabra que decía tenía intención de comunicarme cual era mi camino a seguir. Puedo decir, que en el momento en que lo entendí me sentí defraudada de mi persona, pero el había contado con mi astucia y funciono, después comprendí que ya no tenía importancia alguna y que de haberlo notado antes no hubiera cambiado mi elección. De cierta forma, él deseaba que yo saliera lo más triunfante posible, lo cual a pesar de sus intentos era completamente imposible. Fue estúpido de todas formas, y me di cuenta de cuan poco me conocía.
Otra veces, mi interior quería revivir el principio, y eso era especialmente doloroso. Recordar la magia, lo perfecto que podría haber resultado y lo lejos que ahora estaba de mi final feliz. Me parecía algo injusto, de por si tenía mi alrededor empapado de sus recuerdos, no quería estar en mi propia casa ya que era el primer lugar en que estuvimos juntos, era una puñalada día tras día. Y además de eso, mi subconsciente quería castigarme, no parecía una ecuación equilibrada.
Sin embargo no descartaba la idea de poner el punto final a la historia a mi manera. Parecía algo bastante sencillo de realizar cuando lo pensaba. Pero a la hora de actuar sentía que quizás no era el momento, tal vez necesitaba alguna señal o indicio de que ya era hora, era bastante confuso ya que no tenía idea de que era exactamente lo que esperaba. Creo que ese plan tendrá que rondar un poco más por mi cabeza hasta que sienta que es el momento.
En ocasiones analizaba cada paso dado y entendía que en el final nunca había sido yo misma, simplemente me limite a seguir el papel que me tocó, actuando exactamente como él deseaba. Le persona que yo conocía no fue la que vi aquel domingo, aquella última semana. Era simplemente el director de la pequeña historia, cada palabra que decía tenía intención de comunicarme cual era mi camino a seguir. Puedo decir, que en el momento en que lo entendí me sentí defraudada de mi persona, pero el había contado con mi astucia y funciono, después comprendí que ya no tenía importancia alguna y que de haberlo notado antes no hubiera cambiado mi elección. De cierta forma, él deseaba que yo saliera lo más triunfante posible, lo cual a pesar de sus intentos era completamente imposible. Fue estúpido de todas formas, y me di cuenta de cuan poco me conocía.
Otra veces, mi interior quería revivir el principio, y eso era especialmente doloroso. Recordar la magia, lo perfecto que podría haber resultado y lo lejos que ahora estaba de mi final feliz. Me parecía algo injusto, de por si tenía mi alrededor empapado de sus recuerdos, no quería estar en mi propia casa ya que era el primer lugar en que estuvimos juntos, era una puñalada día tras día. Y además de eso, mi subconsciente quería castigarme, no parecía una ecuación equilibrada.
Sin embargo no descartaba la idea de poner el punto final a la historia a mi manera. Parecía algo bastante sencillo de realizar cuando lo pensaba. Pero a la hora de actuar sentía que quizás no era el momento, tal vez necesitaba alguna señal o indicio de que ya era hora, era bastante confuso ya que no tenía idea de que era exactamente lo que esperaba. Creo que ese plan tendrá que rondar un poco más por mi cabeza hasta que sienta que es el momento.
viernes, 12 de julio de 2013
El bien y el mal
Buscando un equilibrio entre el bien y el mal. Entre lo que hacemos correcto y lo incorrecto. ¿Quién tiene derecho a juzgar eso? ¿Quién puede decir si nuestras decisiones son acertadas o equivocadas?
Antes de actuar de alguna forma, casi siempre buscamos consejos entre nuestras personas de confianza (sobre todo si son decisiones importantes) y he aquí que me encontré en un gran dilema. Según nuestra forma de exponerlo siempre trataremos de convencer a nuestro oyente que es lo que nosotros consideramos mejor, para que felizmente nos diga lo que queremos escuchar. Y probablemente la mayoría caiga en el juego de palabras, si dedicamos el tiempo necesario para reflexionarlo y ordenar las ideas antes de hablar con motivo de persuadir a quién nos escuche.
Pero generalmente nos centramos en una parte del problema y su respectiva solución. ¿Qué pasa cuando alguien más... no más inteligente, sino alguien más observador y/o pensativo nos plantea el otro lado y logra que veamos que nuestra inicial solución es incorrecta desde ese punto de vista?
Ahora bien, tenemos un problema y una solución que por un lado es correcta, y por el otro no. Es razonable concluir que tendremos que buscar otra manera de salir de nuestro enigma. Pero ¿Qué ocurre si este es un ciclo infinito? ¿Qué camino deberíamos elegir? ¿El qué nos hace más feliz a nosotros? o ¿Es necesario también pensar en los demás?
Seguramente la mayoría respondería al unísono que lo más lógico sería elegir el de nuestra felicidad. Sin embargo (pensando en un problema en particular y personal) difiero en esa idea. ¿Será qué la mayoría tiene la razón? ¿Será qué esa persona que me hizo ver el otro angulo tiene razón? ¿El corazón nos dirá lo que es correcto? ¿O las normas y los valores de nuestra sociedad?
¿Dónde estará el punto medio que nos permita ser objetivos y determinar todas las posibles salidas? Tal vez la realidad es que no existe tal hecho que pueda remediar la circunstancia, porque este es consecuencia de haber actuado de forma errónea posterior a todo este laberinto de preguntas y respuestas. Quizás sea un castigo divino, o simplemente parte de la vida.
Antes de actuar de alguna forma, casi siempre buscamos consejos entre nuestras personas de confianza (sobre todo si son decisiones importantes) y he aquí que me encontré en un gran dilema. Según nuestra forma de exponerlo siempre trataremos de convencer a nuestro oyente que es lo que nosotros consideramos mejor, para que felizmente nos diga lo que queremos escuchar. Y probablemente la mayoría caiga en el juego de palabras, si dedicamos el tiempo necesario para reflexionarlo y ordenar las ideas antes de hablar con motivo de persuadir a quién nos escuche.Pero generalmente nos centramos en una parte del problema y su respectiva solución. ¿Qué pasa cuando alguien más... no más inteligente, sino alguien más observador y/o pensativo nos plantea el otro lado y logra que veamos que nuestra inicial solución es incorrecta desde ese punto de vista?
Ahora bien, tenemos un problema y una solución que por un lado es correcta, y por el otro no. Es razonable concluir que tendremos que buscar otra manera de salir de nuestro enigma. Pero ¿Qué ocurre si este es un ciclo infinito? ¿Qué camino deberíamos elegir? ¿El qué nos hace más feliz a nosotros? o ¿Es necesario también pensar en los demás?
Seguramente la mayoría respondería al unísono que lo más lógico sería elegir el de nuestra felicidad. Sin embargo (pensando en un problema en particular y personal) difiero en esa idea. ¿Será qué la mayoría tiene la razón? ¿Será qué esa persona que me hizo ver el otro angulo tiene razón? ¿El corazón nos dirá lo que es correcto? ¿O las normas y los valores de nuestra sociedad?
¿Dónde estará el punto medio que nos permita ser objetivos y determinar todas las posibles salidas? Tal vez la realidad es que no existe tal hecho que pueda remediar la circunstancia, porque este es consecuencia de haber actuado de forma errónea posterior a todo este laberinto de preguntas y respuestas. Quizás sea un castigo divino, o simplemente parte de la vida.
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